Los Zigarros


No lo llames rock and roll, llámalo Los Zigarros

Keith Richards aseguraba que mucha gente habla de rock porque olvidaron el roll. Algo en lo que Los Deltonos insistían en su último disco, Salud. Pues Los Zigarros no han olvidado ni lo uno ni lo otro. Porque ellos entienden el rock & roll de una manera especial. De la única de hecho. Ellos son la esencia. El alma. El chuleo. La semilla y el fruto de años partiéndose la pana en cualquier escenario que les cediera su espacio. La última y gran esperanza blanca. La prueba palpable de que, mientras haya gente como ellos, el rock, con roll, ni está muerto ni tiene visos de hacerlo. Ovidi Tormo, guitarra y voz, Álvaro Tormo guitarra solista, junto a su inseparables músicos Adrián Ribes, batería y coros, y Nacho Tamarit, bajo y coros vuelven a la carga, de nuevo con la producción del imprescindible Carlos Raya, con lo mejor que saben hacer: genuino y puro rock and roll. Y eso es lo que reflejan todas y cada una de las once canciones de este A Todo que Sí, masterizado por Dave Collins (Ben Harper, Soundgarden, Weezer) en los A&M Mastering Studios de Los Ángeles.

"No te lo tomes como una broma cuando tu chica tiene una porra de goma"
- Los Zigarros (Dentro de la Ley)

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No hay más que dejar sonar esos golpes de plato y el riff que anuncia el inicio del tema que titula y abre el disco para darse cuenta de que aquí no hay trampa ni cartón. Solo falta que la chulesca voz de Ovidi arranque con una letra vacilona para que el ritmo trotón de la canción se haga dueño de ti. Sabes que estos tipos aunque te lo propongas siempre serán más chulos que tú. Como si Steve McQueen se pusiera al frente de una banda de rock. Puro Zigarros. Letra vacilona y riff en primer plano. En «Baila Conmigo», tras un engañoso principio que parece anunciar un tema lento aparece una canción espléndida que recuerda al blues tejano de Stevie Ray Vaughan o a los primeros discos de Los Deltonos dejándolo claro, “vamos a entrar, la banda va a empezar a tocar”. No es casualidad que «Dentro de la Ley» sea el primer single del álbum. Vertiginosa y cachonda es un auténtico desparrame rocandrolero que no puede dejar a nadie indiferente. La hermana macarra de ese «I Fought The Law» de Bobby Fuller que popularizaron The Clash. “Ella una poli, yo un delincuente, no creo que su padre lo acepte” es pura poesía de barrio. En «Qué Demonios Hago Yo Aquí», Los Zigarros muestran que no solo miran el rock and roll norteamericano y se ponen más británicos que nunca en una canción tremendamente tarareable que te transporta a Dave Edmunds o Nick Lowe. Vale ¿qué va de ejercicios de estilo? Pues ahí va una de reminiscencias surf y garage, «Resaca» ¿oído cocina? Vuelven los ritmos psicóticos y el vértigo ¿o acaso habías olvidado que esto es un disco de rock and roll?

Cuando se inicia «Ya me Olvidé de Ti», el bajo y la batería parecen sacados directamente del alma de Dr. Feelgood mientras la canción parece evolucionar hacia ese rock argentino tan característico y que tanto gusta también a Los Zigarros. Andrés Calamaro on my mind. «Odiar me Gusta» es el catecismo. A ver, que quede claro. Una canción como Dios manda se inicia con un riff ¿no? Pues ahí lo tienen. Casi punks a ratos dejan claro que no tienen ningún interés en las relaciones sociales: “odiar me gusta, por eso te odio yo” ¿He dicho antes punk? Pues aquí lo tienes más clarito todavía. «Suena Rock & Roll». La escuela Green Day está en este rock&punk&pop con homenaje incluido a los Ramones, padres de todo el invento. «Tendrías que Haberla Visto Bailar» es una tregua. Medio tiempo cargado de clase que no olvida un buen trabajo de guitarras con las voces dobladas prácticamente durante toda la canción. Y no lo puedes evitar, tienes ganas realmente de haberla visto bailar hasta que llega «Contra la Pared». Parecía que ya no podían sorprendernos pero en este rocoso tema dejan que un ritmo entre el funky-blues y el Bo Didley sound se adueñe de la situación. Bailable y resultona. Cierra «Tenía que Probar». “Yo quiero abrir tus piernas, voy a esconderme allí. Sé que Dios me ha abandonado, ya se cansó de mi” ¿Algo más que añadir?

Argumentos suficientes para empezar a buscarles defectos. Canciones de tres acordes. Letras que cualquiera puede entender. Historias que nos gustaría protagonizar a todos y cada uno de nosotros. Sudor. Guitarras en primer plano. Ni rastro de experimentación. Estructuras sencillas. Estribillos recordables ¿He dicho defectos? Bendita imperfección. Asignatura obligatoria de primero de rock and roll. Dichosa tesis que canciones como las de este disco no hacen sino confirmar, y en las que sobrevuelan un montón de nombres como referencias directas. Chuck Berry. M-Clan. Eddie Cochran. Burning. Rolling Stones. Tequila. Rockpile. Los Rodríguez. ACDC, …Todos deliciosamente defectuosos, porque eso también es el rock and roll. Las aristas. El sonido de los dedos deslizándose por los trastes de la guitarra. Ese piano que entra ligeramente tarde pero lleno de Groove. El mojo. El que se tiene o no se tiene. Y estos tipos lo tienen. Vaya si lo tienen. Y es que volviendo a Keith, siempre Keith, el riff humano apuntillaba, “no lo llames rock and roll, llámalo Chuck Berry”. Pues en este país, si quieres hacer lo propio, llámalo Los Zigarros.